Campechana Mental
Textos para llevar o ir comiendo

por Venkatesh Rao, el 3 de Mayo de 2012 - texto original

Últimamente estuve experimentando con aforismos. Frases breves de un renglón favorecidas por escritores como La Rochefoucauld (1613-1680).

Mi meta era convertir una idea relativamente grande, de las que normalmente convertiría en un post de 4000 palabras, en una frase.

Después de muchos intentos fallidos, hace unas semanas, finalmente logré confeccionar una con la que estuve feliz:

La civilización es el proceso de convertir lo incomprensible en lo arbitrario.

Muchas horas de pensamiento quedaron dentro de este candidato de once palabras para citar eternamente. Cuando terminé, estuve tentado a desarrollar inmediatamente en un ensayo más largo, pero entonces me di cuenta de que eso anularía su propósito.

Las máximas y aforismos son más que brevedad a la cara de las tecnologías costosas para escribir. Son entrenamiento básico para ser letrado.

El aforismo anterior es posiblemente la cosa más letrada que haya escrito jamás. Si usara un criterio más exigente que explicaré después, podría ser la única cosa letrada que haya escrito, lo que significa que he sido iletrado hasta ahora.

Este post no se trata del aforismo en sí (te dejaré para que juegues con él), sino de ser letrado.

Solía pensar que la brevedad del lenguaje escrito durante la mayoría de la historia era principalmente el resultado del alto costo y baja confiabilidad de las tecnologías de escritura en los tiempos pre-modernos. Ahora pienso que esos eran problemas secundarios. He llegado a pensar que la mera palabra letrado significaba algo enteramente distinto antes, alrededor de 1890, cuando la tecnología de imprenta se hizo lo suficientemente barata para mantener un medio de comunicación escrito.

Ser letrado como sofisticación

Ser letrado solía ser un concepto sutil que significaba sofisticación lingüística. Solía denotar una habilidad que podía desarrollarse hasta niveles arbitrarios de refinamiento a través de la práctica. Ser letrado significaba dominar el lenguaje – tanto en forma como en contenido – para mantener una implacable y cada vez más sofisticada búsqueda de un significado mayor. Se trataba de un uso apreciativo en vez de uno instrumental del lenguaje. El lenguaje se veía como un medio para ver y no como un medio para hacer.

Leer y escribir – la habilidad de traducir de ida y vuelta entre lenguaje oral y escrito – era un asunto secundario. Era una búsqueda vocacional de profundidad limitada.

La forma escrita era una mera ventaja para transmitir el lenguaje a lo largo del tiempo y espacio, y un mecanismo por el cuál se extendían los límites de la memoria de trabajo. Tenía poco que ver con las habilidades del lenguaje per se.

Confusing the two is like confusing the ability to read and write musical notation with musical ability. You can have exceptional musical ability without knowing how to read music. And conversely, you might have no musical ability whatsoever, but still be able to read and write musical notation and translate back and forth between the keyboard and paper. Being able to read and write musical notation really has almost nothing to do with musical ability.

Confundir las dos es como confundir la habilidad de leer y escribir en notación musical con la habilidad musical. Puedes tener una habilidad musical excepcional sin saber cómo leer música. Y de la misma forma, puedes no tener ninguna habilidad musical, pero aún ser capaz de leer y escribir en notación musical y traducir de ida y vuelta entre el piano y el papel. Ser capaz de leer y escribir en notación musical no tiene casi nada que ver en realidad con la habilidad musical.

**Cuando escribir era costoso, fusionar ambos talentos (traducción de ida y vuelta y uso sofisticado) era seguro y útil. Si alguien sabía cómo leer y escribir, podrías suponer seguramente él o ella también era un usuario sofisticado del lenguaje.

Sin embargo nunca se consideró una condición necesaria, sólo una suficiente. Una señal reveladora es que muchos mesías religiosos han sido iletrados en el sentido de la lecto/escritura, y tuvieron escribas esperando cada palabra, transcribiendo ansiosamente para la posteridad.

Exposición y condensación

Antes de Gutemberg, demostrabas ser verdaderamente letrado, no leyendo un texto en voz alta y tomando dictado de manera precisa, sino a través de exposición y condensación .

**Eras considerado letrado si podías tomar un verso clásico y hablar largo y tendido de él (exposición) así como tomar una idea ambigua, destilándola hasta su esencia en una breve composición verbal (condensación).

La exposición era más que una extracción de significado. Era una demostración de un entendimiento contextualizado del texto, talento tanto en la forma como en el contenido, y la habilidad de separar ambos del significado en el sentido de la referencia a realidades no lingüísticas.

La condensación era el arte de empacar el significado en la menor cantidad posible de palabras. Era un talento de mayor grado que la exposición. Toda la gente letrada podía hacer alguna exposición, pero sólo algunos maestros podían condensarla lo suficientemente bien para producir nuevos textos meritorios de agregarse a la tradición literaria.

Exposición y condensación son de hecho los comportamientos aprendidos fundamentales que constituyen el ser letrado, no leer y escribir. Un comportamiento disuelve palabras empaquetadas densamente usando el solvente que es la cultura oral existente, enriqueciéndolo, mientras que el otro destila la esencia en una forma que puede transmitirse a lo largo de culturas.

Dos personas letradas en culturas muy diferentes, si son talentosos en la exposición, podrían expandir la misma máxima (la Ley dorada por ejemplo) en parábolas diferentes. De la misma forma, los maestros literario de una era pueden condensar historias y filosofías descubiertas en su propio tiempo dentro de perlas portátiles.

Así que la brevedad de una máxima duradera se trata más de ser genéricas inter-culturalmente que de ser compactas.

El tipo correcto de brevedad te permite lograr un reto difícil de transmisión: Transmitir a lo largo de culturas y modelos mentales. Leer y escribir, en contraste, simplemente logran transmitir a lo largo de tiempo y espacio. La distancia cultural es una dimensión más difícil de navegar que las dimensiones temporal y espacial. Al inventar un método para transmitir a lo largo de vastas distancias culturales, nuestros primeros ancestros neolíticos convirtieron accidentalmente el lenguaje en una herramienta para el pensamiento abstracto (debe haber existido antes como una herramienta más rudimentaria para la comunicación, como en otras especies que poseen forma más básicas de lenguaje).

¿Entonces cómo llegamos a enfocarnos en la lectura y escritura? ¿Por qué es leer, escribir y aritmética y no exposición, condensación y aritmética?

La Campechana Mental es el proyecto de biblioteca digital del Hackerspace Rancho Electrónico.

Nos reunimos casi todos los lunes de 7 a 10 pm en Lorenzo Boturini #61 esq. Bolívar, Colonia Obrera, Ciudad Monstruo, México.

La banda de CoAAtv grabó una maravillosa charla: edi[tar]nos .